La zona de Tuy fue habitada desde tiempos prehistóricos, prueba de ello son los yacimientos encontrados durante la construcción de la autovía Vigo-Tuy, justo en el límite con Porriño, datados en el paleolítico inferior y que en su momento fueron los más antiguos de Galicia.
El fértil valle del Miño y sus magníficas condiciones naturales permitieron acoger en el territorio tudense asentamientos humanos desde los tiempos más remotos. Se conservan vestigios de época paleolítica (20.000 a. C.) en las terrazas fluviales del río Miño y Louro, de época neolítica (5.000 a. C.) como el hacha de Carrasqueira (Paramos) o monumentos megalíticos (Anta – Areas). La introducción de la metalurgia (4.000 a. C.) dejó testimonios como el casco de bronce o las hachas de Caldelas (hoy en el Museo Diocesano tudense) o los grabados rupestres de Randufe.asistimos a la construcción de poblados estables y fortificados en las cimas de los montes y oteros, los llamados “castros”. Los autores de la época señalan a Tuy (Tude) como capital del grupo gentilicio de los “Grovios”. En la cima del monte Aloia, Cabeza de Francos (Pazos de Reis), A Guía (Randufe) o en la misma ubicación actual de la ciudad está documenta la existencia de poblados castreños. Concretamente hay unos cinco castros simétricamente dispuestos alrededor de la cima de dicho monte, sólo uno de los cuales está acondicionado para las visitas. En lo alto de la cima está la construcción más enigmática de Tuy, casi 3 km de murallas semienterradas que nadie ha podido datar con precisión.
Constituyen por su extensión la muralla más larga de Galicia y probablemente se edificó en varias etapas, porque hay tramos de muy diversa factura, desde mampostería hasta bloques casi ciclópeos.
Se la ha catalogado como una construcción para un recinto militar pero ello no tiene en cuenta lo siguiente: La muralla sacrifica buenas zonas defensivas para incluir en su perímetro 3 fuentes, señal de que dentro había mucha población y necesitaban abundante agua. Equidista de los castros antes mencionados como si fuese el centro de la zona. Es una obra demasiado grande para un fin exclusivamente militar y probablemente fue rehecha muchas veces, lo cual demostraría que fue utilizada durante mucho tiempo. Seguramente Tuy fue el famoso “Castellum Tude” ya que los romanos lo situaban en esta zona.
Otro dato especulativo curioso fue que posiblemente el monte Aloia fue el conocido monte Medulio de los romanos, donde se atrincheraron los últimos castrexos que resistían y se dieron muerte envenenándose con una planta antes que entregarse al yugo romano, es por ello por lo que se conoce al monte Medulio como la Numancia gallega.
De las épocas anteriores a la romanización nos han quedado pocas cosas, una de las más curiosas es el culto a las piedras del sol y de la lluvia. Si los pueblos del desierto creían que el infierno era un lugar de fuego (tradición judeo-cristiana)y los del norte de Europa lo veían como un lugar de hielo. En la lluviosa Galicia el mal estaba relacionado con la lluvia y la humedad, y el sol se relacionaba con el bien.
La llegada, el año 137 a. C., de Décimo Junio Bruto y sus tropas marca el inicio de la romanización de este territorio.
Hasta el siglo XX fue tradición subir, en las rogativas, al patrón local hasta la piedra del sol, en lo alto del Aloia, que desde el año 1900 tiene encima una cruz de piedra.
(Fuentes wikipedía)

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